La libertad inmediata del expresidente Álvaro Uribe Vélez, ordenada este 19 de agosto por el Tribunal Superior de Bogotá, marca un triunfo histórico del Estado de derecho en Colombia y una derrota política para la izquierda radical de Gustavo Petro, que ha intentado convertir la justicia en un arma de persecución.
Por Sebastián López – Presidente del Concejo de Medellín
Hoy, 19 de agosto de 2025, la justicia colombiana corrigió un error histórico y restituyó la libertad al expresidente Álvaro Uribe Vélez, luego de que el Tribunal Superior de Bogotá anulara la medida de detención domiciliaria y reconociera la violación de sus derechos fundamentales. Esta decisión no solo reivindica a un hombre injustamente perseguido, sino que fortalece el Estado de derecho en Colombia.
La noticia de la libertad de Álvaro Uribe es un mensaje claro: la justicia no puede ser usada como arma política por la izquierda y por el actual gobierno de Gustavo Petro, que han intentado manipular los tribunales para acallar a uno de los líderes más importantes en la historia reciente del país.
Uribe siempre ha representado seguridad, liderazgo y firmeza en la defensa de Colombia frente al terrorismo y al populismo. Por eso, su detención fue celebrada por sectores de la izquierda radical como un triunfo político, más que como un acto de justicia. Hoy, la decisión judicial desmonta ese relato y confirma que Uribe enfrentará su proceso en libertad, con garantías y con la frente en alto.

El legado de Uribe frente al populismo de Petro
Mientras Petro defiende dictaduras extranjeras y busca distraer al país con su ideología, Uribe sigue siendo el símbolo de la seguridad democrática y del progreso de nuestra nación. La izquierda ha querido convertirlo en un enemigo, porque saben que representa lo que ellos nunca podrán ofrecer: confianza, orden y verdadera autoridad moral.
Hoy Colombia está polarizada no por Uribe, sino por el proyecto político de Petro, que ha intentado someter la justicia, la economía y las instituciones a sus caprichos. La libertad del expresidente es un recordatorio de que la democracia no está vencida, y que el pueblo colombiano no se arrodillará ante el autoritarismo disfrazado de progresismo.
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Medellín y Antioquia celebran esta decisión
Como Presidente del Concejo de Medellín, celebro que la justicia haya prevalecido. Antioquia y Medellín sienten a Uribe como un hijo propio, como un líder que devolvió la esperanza en los momentos más oscuros de la violencia. Su libertad es motivo de orgullo para todos los que creemos en la legalidad, en la seguridad y en un país sin impunidad para el terrorismo.
Conclusión
La libertad de Álvaro Uribe no es solo la victoria de un expresidente: es la victoria de todos los colombianos que defendemos la democracia frente al proyecto de la izquierda radical. Es un llamado a la unión de las fuerzas democráticas para frenar el autoritarismo de Petro y sus aliados.
Hoy queda claro: Uribe libre significa una Colombia más fuerte.