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Política

Medellín se defiende: Sebastián López convoca evento ciudadano el 5 de julio en La Alpujarra

by sebastian 1 julio, 2025
escrito por sebastian

Medellín se defiende: este sábado 5 de julio, la ciudad se levanta contra el atropello del gobierno Petro

El pasado evento del presidente Gustavo Petro en Medellín, realizado en La Alpujarra, dejó una profunda preocupación en miles de ciudadanos. No solo por su discurso agresivo contra las instituciones locales, sino porque —según han reportado diversos medios— Petro habría invitado a cabecillas de bandas criminales que hoy están presos. Sí, en el corazón administrativo de Medellín, el Gobierno Nacional le dio espacio a quienes por años han amenazado, extorsionado y violentado a nuestra gente.

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Este no fue un acto político. Fue un acto de provocación. De desprecio por la institucionalidad. Una señal clara del camino que ha elegido este gobierno: uno donde la justicia es negociable, y donde los criminales son tratados como interlocutores válidos, incluso por encima de las víctimas.

Frente a esto, como Presidente del Concejo de Medellín, he tomado una decisión firme: este sábado 5 de julio a las 10:00 a.m., desde ese mismo lugar —La Alpujarra—, vamos a responderle a Petro con dignidad, con decencia y con fuerza ciudadana.

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¿Por qué el evento del 5 de julio en La Alpujarra es tan importante?

Porque Medellín no puede quedar en silencio. Porque cada vez que el centralismo agrede a nuestras instituciones, nosotros tenemos que responder con unión. Porque este no es solo un evento político, es un acto de defensa de ciudad.

Este 5 de julio, a las 10:00 a.m., en La Alpujarra, nos reuniremos ciudadanos, líderes sociales, empresarios, estudiantes y defensores de la democracia para enviar un mensaje claro:

  • Medellín no se arrodilla ante los criminales.
  • La legalidad no se negocia.
  • La paz no se construye con quienes empuñaron las armas contra el pueblo.

Medellín es legalidad, esfuerzo y dignidad

Petro quiere convertir a Medellín en un ejemplo de su modelo de “paz total”, basado en la claudicación ante estructuras armadas. Pero Medellín no necesita salvadores, necesita respeto. Esta es una ciudad que ha salido adelante por su gente trabajadora, no por concesiones al crimen.

Este sábado 5 de julio, la ciudadanía tiene la palabra. Vamos a llenar La Alpujarra de esperanza, no de miedo. De civismo, no de impunidad.

Invito a todos los que aman esta ciudad a que nos acompañen. Porque Medellín se defiende. Medellín no se entrega. Medellín resiste.

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1 julio, 2025 0 comentario
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Gustavo Petro en Medellín, La Alpujarra
Política

No en Medellín, “presidente” Petro

by sebastian 24 junio, 2025
escrito por sebastian
El presidente Gustavo Petro convirtió a Medellín en escenario de impunidad al darle tribuna a jefes de bandas criminales en plena Plazoleta de La Alpujarra. Como presidente del Concejo de Medellín, rechazo rotundamente este acto que legitima al crimen organizado y humilla a una ciudad que ha luchado por salir adelante.

Por Sebastián López, presidente del Concejo de Medellín

Lo que ocurrió el sábado 21 de junio en Medellín no fue un acto de paz, fue una afrenta a nuestra ciudad. Una provocación. Una jugada política irresponsable que pone en peligro años de esfuerzo y sacrificio de miles de ciudadanos, policías, fiscales, jueces, líderes comunitarios y víctimas que han luchado para liberarnos del yugo criminal.

Gustavo Petro convirtió a Medellín en una tarima para criminales. Invitó a jefes de bandas delincuenciales —presos por asesinar, extorsionar, desplazar y sembrar terror— a que hablaran en nombre de la paz. ¿Paz? No. Lo que vimos fue un acto de validación de estructuras mafiosas que siguen operando, que siguen intimidando, y que ahora, gracias al Gobierno, se creen con autoridad moral para exigir un marco jurídico como si fueran voceros sociales.

Eso es inaceptable. Y como presidente del Concejo de Medellín, como hijo de esta tierra, me niego a guardar silencio.

Medellín no se arrodilla

Los que vivimos aquí sabemos el costo de cada avance. Medellín no es perfecta, pero ha sido ejemplo nacional de resiliencia, de transformación. Hemos enfrentado el crimen con decisión, con inteligencia, con una ciudadanía activa que no tolera la connivencia con la ilegalidad. Y ahora viene el presidente de la República a premiar con tribuna política a quienes han destruido familias enteras.

Eso no es reconciliación. Eso es claudicación.

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¿Quién manda en Medellín?

Con este acto, el mensaje del presidente fue claro: el Gobierno prefiere hablar con los bandidos antes que con los alcaldes, los gobernadores, los concejos, los líderes cívicos. Petro no dialoga con las instituciones legítimas, las desprecia. Las ignora. Pero les da micrófono a quienes han sido el dolor de nuestros barrios.

¿Ese es el modelo de paz que propone? ¿Una paz hecha a espaldas de las víctimas y de la ley?

Aquí no vamos a permitir que Medellín sea usada como laboratorio de impunidad.

A los violentos no se les invita, se les captura

El presidente dice que con estos pactos ha bajado la violencia. Qué fácil es reducir homicidios cuando se les entrega control territorial a los mismos grupos que deberían estar desmantelados. Pero la paz verdadera no se mide solo en cifras de muertos, sino en garantías de vida digna, de justicia y de verdad.

Yo sí creo en una paz duradera, pero no en una paz que nace del chantaje armado ni en la que se construye rindiéndole honores a quienes deberían estar pagando sus crímenes en silencio.

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Medellín merece respeto

Señor presidente Petro: usted no tiene derecho a usar esta ciudad como vitrina de su narrativa. Medellín no es un decorado para su show político. Esta ciudad tiene memoria, tiene carácter, y no va a dejarse someter por los mismos actores que tanto daño nos han hecho.

Nosotros seguiremos defendiendo la legalidad, la autoridad y el principio de que la justicia no se negocia con el crimen. Porque Medellín ha sido ejemplo de superación, no porque se haya rendido, sino porque luchó.

Y aquí seguimos luchando.

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24 junio, 2025 0 comentario
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Marcha del silencio retumbó en Colombia y en Petro
Política

La Marcha del Silencio le retumbó a Gustavo Petro

by sebastian 16 junio, 2025
escrito por sebastian

Marcha del Silencio: un grito contra la inseguridad y la indiferencia del Gobierno Petro

Por: Sebastián López

La Marcha del Silencio que se llevó a cabo ayer en varias ciudades del país no fue un acto político. Fue un grito contenido. Una expresión de dolor, impotencia y, sobre todo, una alerta que Colombia ya no puede seguir ignorando. La vida de Miguel Uribe Turbay, senador del Centro Democrático, estuvo a punto de ser arrebatada por un atentado cobarde que hoy es símbolo de una Colombia sin garantías, una Colombia donde pensar distinto puede costar la vida.

El atentado a Miguel Uribe: ¿una advertencia para la oposición?

Cuando el país entero se enteró del atentado contra Miguel Uribe Turbay, no solo hubo indignación, hubo temor. Porque lo que está en juego no es un nombre propio: es la posibilidad de disentir, de hacer oposición, de ejercer la política sin miedo. El silencio que inundó las calles ayer fue más elocuente que cualquier discurso. Fue el eco de millones de voces que se sienten amenazadas, abandonadas y traicionadas por un Estado que no protege ni garantiza.

Este atentado no es un hecho aislado. Es parte de un patrón que se ha venido consolidando bajo el Gobierno de Gustavo Petro, en el que la narrativa de la “Paz Total” se ha convertido en un escudo de impunidad para criminales y una sentencia de muerte para quienes defienden la institucionalidad.

Inseguridad en Colombia: una bomba de tiempo bajo el mandato de Petro

Mientras Petro se aferra a la retórica del cambio, el país se desangra. Según cifras recientes, los atentados, asesinatos selectivos y amenazas contra líderes políticos, sociales y periodistas han aumentado de manera alarmante. La llamada Paz Total solo ha servido para fortalecer al ELN, a las disidencias de las FARC y al crimen organizado. Todo esto con un gobierno que calla, que minimiza y que, por omisión o por acción, se vuelve cómplice.

La inseguridad en Colombia ha alcanzado niveles que no se veían desde hace más de una década. Y en ese contexto, el atentado a Miguel Uribe no es solo una tragedia personal, sino un atentado contra la democracia misma.

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Gustavo Petro y su silencio selectivo

Lo más preocupante de todo es la actitud del presidente. Un jefe de Estado que no condena con contundencia un atentado contra un senador opositor, es un presidente que le da la espalda a la democracia. El silencio de Petro no fue el de la prudencia, sino el de la indiferencia. Y ese silencio, en un país incendiado, suena a complicidad.

El Gobierno Nacional debería estar liderando la defensa de los derechos fundamentales, garantizando la seguridad de todos los ciudadanos, sin importar su ideología. Pero hoy vemos lo contrario: se garantiza el micrófono a los violentos y se apaga la voz de quienes aún creen en el país.

La Marcha del Silencio como símbolo de resistencia

Por eso, la Marcha del Silencio fue tan importante. Porque fue un acto de dignidad. Porque cuando el Estado falla, la ciudadanía se levanta. Y ayer se levantó sin gritar, pero con una fuerza que estremeció las conciencias. La imagen de miles de colombianos vestidos de blanco, con velas, orando por la vida y por la paz verdadera —no la paz que se pacta con bandidos— será recordada como un momento crucial de resistencia cívica.

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Colombia no puede acostumbrarse al miedo

No podemos normalizar los atentados. No podemos justificar el odio político. No podemos aceptar que se asesine a quienes piensan distinto. Y no podemos seguir gobernados por el miedo ni por quienes relativizan la violencia según el color político de la víctima.

La vida de Miguel Uribe Turbay debe ser defendida con el mismo ímpetu con el que se defienden los ideales de libertad y justicia. Y si algo debe quedar claro tras esta marcha del silencio, es que Colombia aún tiene ciudadanos valientes, que no están dispuestos a callar.

Hoy más que nunca, la verdadera oposición es la que se hace en las calles, en el Congreso, en los medios y en las redes sociales. Y es deber de todos alzar la voz frente a un gobierno que calla cuando debería actuar, que justifica cuando debería condenar, y que abandona cuando debería proteger.

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La Marcha del Silencio no fue una protesta más: fue el clamor de un país que ya no se siente seguro ni representado. El atentado contra Miguel Uribe Turbay encendió las alarmas sobre el rumbo que ha tomado Colombia bajo el gobierno de Gustavo Petro. Mientras la ciudadanía salió a las calles a guardar silencio por respeto y dolor, el presidente también calló… pero con una complicidad que hoy pone en riesgo la vida democrática del país.

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16 junio, 2025 0 comentario
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Atentados en el gobierno de Gustavo Petro - Paz Total
Política

Colombia clama por seguridad: el caos de la paz total

by sebastian 11 junio, 2025
escrito por sebastian

Por Sebastián López, presidente del Concejo de Medellín.

Lo que ocurrió ayer en Colombia no puede llamarse de otra forma que una jornada de terror nacional. Más de 17 atentados en diferentes regiones del país, emboscadas a la Fuerza Pública, bloqueos, ataques con explosivos, y la dolorosa muerte de policías y soldados que simplemente cumplían con su deber. Mientras tanto, en la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro sigue encerrado en su burbuja ideológica, más ocupado en justificar a los violentos que en proteger a los ciudadanos.

Esto no fue un hecho aislado. Es la consecuencia directa de una política de seguridad errática, tibia y complaciente con los grupos armados ilegales. La llamada “paz total” ha sido una capitulación sin condiciones, un cheque en blanco para que el ELN, las disidencias de las FARC y las bandas narcoterroristas se fortalezcan, se armen, extorsionen y asesinen con total impunidad. El Estado parece haberse retirado de vastas zonas del país, dejando a millones de colombianos a merced del crimen.

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La pregunta que todos nos hacemos.

¿Dónde está el gobierno? Porque ayer no vimos liderazgo, ni decisiones firmes, ni un mensaje claro al país. Solo silencio, confusión y evasivas. Los discursos de reconciliación vacíos y las reuniones con los mismos que masacran soldados ya no convencen a nadie. Colombia no necesita un poeta que justifique la violencia, necesita un presidente que gobierne con firmeza.

Hoy, más que nunca, hace falta la seguridad democrática. Esa política que, con todos sus errores, logró lo que parecía imposible: recuperar territorios, desmantelar estructuras criminales, debilitar al terrorismo y darle confianza a los colombianos. Álvaro Uribe, con mano firme, entendió que sin seguridad no hay derechos, no hay justicia social, no hay paz verdadera. Sin Estado no hay nada.

¿Nostalgia? Se trata de realismo. Porque cuando los grupos armados imponen su ley, cuando el miedo vuelve a las calles, cuando los padres entierran a sus hijos caídos en servicio, el país recuerda que no puede haber ambigüedades frente al crimen. La seguridad no es de izquierda ni de derecha: es una obligación del Estado.

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Criminales con permisividad enviaron una advertencia, una alarma brutal que nos grita que estamos perdiendo el control. Petro debe entender que gobernar no es filosofar en Twitter ni improvisar teorías sociales, es proteger la vida de los colombianos. Y si no puede, si no quiere, que no se atraviese en el camino de quienes sí tienen la voluntad y la experiencia para recuperar el país.

Mi país no puede seguir retrocediendo. Necesitamos volver a una política de autoridad legítima, con respeto a los derechos humanos, pero con la firmeza necesaria para que los violentos entiendan que aquí manda la ley, no las armas. La seguridad democrática no puede ser un recuerdo del pasado: debe ser una urgencia del presente.

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11 junio, 2025 0 comentario
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Miguel Uribe Turbay, sufre atentado en Bogotá.
Política

Hoy Colombia duele: FUERZA MIGUEL URIBE

by sebastian 9 junio, 2025
escrito por sebastian

Por Sebastián López, Presidente del Concejo de Medellín

El atentado contra Miguel Uribe no solo sacude nuestras conciencias; hiere profundamente la esperanza que aún nos queda en la posibilidad de una Colombia diferente. Hoy, mientras él lucha por su vida, todo un país debería detenerse a reflexionar, no solo por la gravedad del hecho, sino por lo que revela sobre nuestro presente: estamos retrocediendo.

Vivimos tiempos en los que la violencia —que creíamos haber dejado atrás— vuelve a aparecer con un rostro cínico, desafiante y cotidiano.

Los hechos que hoy tienen a Miguel Uribe al borde de la muerte no son solo un ataque contra una persona, un partido o una ideología. Son un golpe brutal contra la democracia, contra la libertad de pensamiento y contra el derecho de cada colombiano a levantar su voz sin miedo.

¿En qué momento se volvió normal que en Colombia se dispare contra las ideas? ¿Cuándo dejamos de indignarnos colectivamente ante el uso de las armas como argumento? La sangre que corre en nuestras calles no distingue colores políticos, ni orígenes, ni creencias. Es un síntoma del colapso ético que estamos enfrentando como sociedad.

Como presidente del Concejo de Medellín, y como ciudadano profundamente comprometido con la vida y la institucionalidad, rechazo con firmeza y dolor este hecho. Pero también me pregunto, con la humildad de quien ama su país: ¿en qué momento permitimos que esto volviera a ser posible?

La violencia política no es solo una tragedia personal, es un fracaso colectivo. Cada atentado es un reflejo de los odios que hemos alimentado, de las polarizaciones que hemos permitido crecer sin tregua, de la indiferencia que hemos normalizado ante el sufrimiento del otro. Y si no reaccionamos, si no nos duele profundamente este momento, si no nos une el clamor por un “¡basta ya!” auténtico, entonces estamos destinados a repetir la historia más oscura de nuestra nación.

Hoy pienso en Miguel Uribe, en su familia, en sus amigos. En el miedo que han debido sentir, en la impotencia, en el dolor. Y pienso también en tantos líderes sociales, candidatos, periodistas, funcionarios y ciudadanos que cada día se levantan sin saber si van a regresar a casa. Colombia no puede seguir siendo un país donde la valentía de alzar la voz se pague con la vida.

Este no puede ser el país que le dejemos a nuestros hijos. No podemos permitirnos acostumbrarnos al horror. No podemos ver pasar estas noticias y seguir como si nada. Es hora de que los líderes —de todos los sectores— miremos más allá de nuestras diferencias y reconozcamos que la vida está por encima de cualquier debate, que la democracia solo se sostiene si protegemos incluso a quienes piensan distinto, y que un país sin garantías para disentir es un país a la deriva.

Desde Medellín, desde el Concejo Distrital, alzamos la voz para decir que no aceptamos este retroceso. Que seguimos creyendo en el poder de la palabra, en la fuerza de las instituciones y en el deber moral de no quedarnos callados.

Miguel, tu vida importa. Tu lucha no es solo personal, es símbolo de algo mucho más grande: de lo que está en juego si no defendemos con coraje y unidad el derecho a vivir, a pensar y a construir una Colombia en paz.

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9 junio, 2025 0 comentario
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Política

Del orden al caos: lo que Uribe construyó, Petro lo entregó

by sebastian 5 junio, 2025
escrito por sebastian

Por: Sebastián López, presidente del Concejo de Medellín.

Colombia tuvo un presidente que enfrentó a los terroristas, y ahora tiene uno que les abre la puerta de la Casa de Nariño. Mientras Uribe impuso orden con Seguridad Democrática, Petro negocia con los que desangraron al país. Pero Medellín no olvida. Medellín no se rinde. Medellín resiste.

En la historia reciente de Colombia, ningún líder ha encarnado mejor el sentimiento de patria, coraje y autoridad que Álvaro Uribe Vélez. Lo que para algunos fue mano dura, para millones fue simplemente justicia. Porque cuando Colombia se caía a pedazos entre secuestros, masacres y el miedo como política pública, llegó Uribe con su Seguridad Democrática a decir: “Aquí manda el Estado, no los bandidos”.

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Durante su mandato, se rompió el ciclo de impunidad y claudicación frente al crimen. El campo volvió a respirar, las carreteras se abrieron al comercio y la ciudadanía recuperó algo que parecía utópico: la esperanza. Gracias a esa doctrina de orden, se logró replegar a las FARC, se desmontaron corredores del narcotráfico, y se puso a temblar a todo aquel que creyó que con fusiles se podía doblegar a una nación. ¿Perfecto? No. Pero sin Uribe, Colombia hubiera sido pasto de la anarquía bolivariana que hoy amenaza nuestra estabilidad.

Lamentablemente, esa amenaza llegó al poder. Gustavo Petro, que pasó de agitador estudiantil a presidente, ha cumplido su promesa implícita: pactar con criminales, no para desmovilizarlos, sino para empoderarlos.

Desde campaña negoció con mafias locales, exguerrilleros y estructuras armadas con tal de garantizar votos y territorios. Hoy vemos los resultados: la delincuencia disparada, la extorsión como regla y la Fuerza Pública humillada y atada de manos. El presidente que juró cambiar al país lo ha entregado, sin disparar una sola bala, al caos que juraba combatir.

En medio de este desorden, una ciudad se ha mantenido firme: Medellín. La tierra que vio nacer a Uribe se niega a arrodillarse ante el populismo y la izquierda corrupta que quiere permearlo todo. Aquí, la ciudadanía no se deja engañar con discursos bonitos ni falsas promesas. Aquí, la gente conoce el precio de la violencia y el valor del orden. Medellín es la ciudad que resiste, que alza la voz, que defiende la institucionalidad frente a la politiquería disfrazada de cambio.

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Mientras en Bogotá se juega con la soberanía a punta de improvisaciones, Medellín sigue siendo el faro de una Colombia que no se resigna. Aquí se construye, se produce, se innova. Aquí, la narrativa no la imponen desde el poder, la dicta la calle: esa que no olvida quién nos salvó del abismo y que no está dispuesta a repetir la historia con los mismos actores, ahora vestidos de progresismo.

Hoy más que nunca, recordar a Álvaro Uribe no es nostalgia: es resistencia. Es tener claro que, sin autoridad, no hay paz; sin justicia, no hay progreso; y sin memoria, no hay futuro.

5 junio, 2025 0 comentario
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Política

Petro y su consulta popular: cuando el pueblo es excusa, no causa

by sebastian 3 junio, 2025
escrito por sebastian

Por: Sebastián López

La llamada consulta popular que propone Gustavo Petro no es un acto de participación ciudadana, sino un intento descarado de concentrar el poder por fuera de las reglas democráticas. Es su golpe institucional a la Constitución, disfrazado de voluntad del pueblo.

SEBASTIÁN LÓPEZ, PRESIDENTE DEL CONCEJO DE MEDELLÍN

La máscara ha caído. Gustavo Petro, ese líder que alguna vez se presentó como la esperanza del cambio, ya no se molesta en disimular sus verdaderas intenciones. Con la convocatoria unilateral de una consulta popular por decreto, el presidente ha dado un paso más en su deriva autoritaria, burlando el orden institucional que juró respetar.

Lo que estamos presenciando no es una simple jugada política: es un intento abierto de golpe de Estado disfrazado de participación ciudadana. Petro, que no cuenta con las mayorías necesarias en el Congreso ni el respaldo de las cortes para imponer su visión de país, ahora pretende imponerla directamente por la vía del populismo, pasando por encima del marco legal y democrático.

La consulta, lejos de ser un mecanismo legítimo de democracia directa, se convierte en un atajo tramposo para imponer una agenda sin controles ni contrapesos. Lo grave no es solo el contenido de lo que propone —que ya sería motivo de alarma— sino el precedente que sienta: la idea de que el presidente puede saltarse al Congreso y convocar al “pueblo” cuando sus propuestas no prosperan por las vías institucionales. Eso no es democracia; es caudillismo.

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Petro desprecia al Congreso porque no le obedece ciegamente. Desprecia la Constitución porque le impide gobernar a punta de caprichos. Y desprecia a los ciudadanos que no comulgan con su visión mesiánica, a quienes tilda de enemigos del cambio o aliados del “poder mafioso”, como si la crítica fuera una traición y no un derecho. En su mundo, solo él encarna al pueblo; todos los demás son obstáculos que deben ser removidos.

El problema no es que Petro tenga una visión progresista o disruptiva —en democracia, todas las ideas tienen cabida—, sino que actúe como si el país le perteneciera. Como si gobernar fuera mandar, y disentir fuera un delito.

Colombia no puede permitir que el presidencialismo se transforme en personalismo. Las instituciones, los partidos, los medios, los ciudadanos, deben alzar la voz con firmeza. Este no es un debate entre izquierda y derecha, sino entre democracia y autoritarismo. Si nos quedamos callados ahora, mañana será demasiado tarde.

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Porque cuando un presidente convoca una consulta por decreto, sin respeto por las reglas del juego, no está escuchando al pueblo: está intentando sustituirlo.

3 junio, 2025 0 comentario
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Columna opinión Sebastián López - David Racero Pacto Histórico.
Política

La doble moral del Pacto Histórico: del discurso a la explotación

by sebastian 27 mayo, 2025
escrito por sebastian

El congresista Racero ofreció un empleo como cajera en su negocio familiar —un fruver— bajo condiciones completamente ilegales: jornadas de hasta 78 horas semanales, sin prestaciones sociales y con un salario de apenas un millón de pesos mensuales.

Por Sebastián López, presidente del Concejo de Medellín

En Colombia estamos viviendo una preocupante paradoja: el gobierno del Pacto Histórico, que llegó al poder con la promesa de dignificar al trabajador, hoy protagoniza escándalos que revelan una profunda incoherencia entre su discurso progresista y las prácticas reales de sus dirigentes. El caso de David Racero, ex presidente de la Cámara de Representantes y figura clave del petrismo, es el ejemplo más reciente —y más escandaloso— de esta doble moral.

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Según revelaciones periodísticas, el congresista Racero ofreció un empleo como cajera en su negocio familiar —un fruver— bajo condiciones completamente ilegales: jornadas de hasta 78 horas semanales, sin prestaciones sociales y con un salario de apenas un millón de pesos mensuales. En los audios divulgados, se le escucha sin ningún pudor describir un horario de 7:00 a.m. a 8:00 p.m., de lunes a sábado. ¿Dónde queda entonces la tan prometida justicia laboral del gobierno Petro? ¿Dónde están las garantías que juraron defender para el pueblo trabajador?

Pero el descaro no termina ahí. También se conocieron audios del conductor de Racero, vinculado oficialmente a su Unidad de Trabajo Legislativo (UTL), informando que ya estaba “en el negocio”, es decir, trabajando en el fruver del congresista. Esto constituye un uso indebido de recursos públicos, un acto de corrupción típico del clientelismo que el propio Pacto Histórico juró combatir. ¿Qué clase de transformación social puede liderar un gobierno cuyas bases se pudren por dentro?

Hoy, Racero es objeto de investigaciones por parte de la Procuraduría General de la Nación y de la Corte Suprema de Justicia. Y aunque las autoridades harán su trabajo, el daño político ya está hecho: se derrumba otro de los pilares discursivos del petrismo, ese que hablaba de romper con las viejas prácticas y defender a los más vulnerables. ¿Cómo puede un gobierno que explota a los suyos en silencio seguir hablando de equidad y justicia?

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Este no es un hecho aislado: es parte de una cadena de contradicciones que han marcado al actual gobierno. Prometieron el gobierno del cambio, pero repiten —y hasta perfeccionan— los peores vicios de la politiquería tradicional. Se rasgan las vestiduras hablando de derechos laborales, pero cuando les toca aplicarlos en su entorno, hacen todo lo contrario: precarizan, abusan, callan.

Como presidente del Concejo de Medellín, me niego a normalizar este tipo de conductas. La ética pública no puede ser un discurso de campaña. Si el gobierno Petro realmente quiere transformar el país, debe empezar por exigirle cuentas a sus propios aliados y depurar sus filas. De lo contrario, la historia los recordará no por lo que intentaron cambiar, sino por lo que decidieron encubrir.

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Porque no hay nada más peligroso que un gobierno que predica justicia mientras practica la injusticia.

Y a la ciudadanía le hago un llamado claro y firme: no sigamos apoyando a quienes usan el poder para enriquecerse, explotar y mentir. No más doble moral, no más discursos vacíos. El verdadero cambio empieza cuando dejamos de premiar a los corruptos con nuestros votos.

27 mayo, 2025 0 comentario
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Columna opinión - Sebas López, El de Medallo
Política

Medellín y Antioquia deben defenderse: unidad para el 2026

by sebastian 26 mayo, 2025
escrito por sebastian

Gustavo Petro ha demostrado con hechos que no cree en las regiones productivas

Por Sebastián López, presidente del Concejo de Medellín.

Desde la presidencia del Concejo Distrital de Medellín, hago un llamado urgente: es hora de defender a Medellín y Antioquia del avance de un modelo nacional que amenaza nuestra autonomía, atenta contra el desarrollo regional y desprecia el esfuerzo colectivo de nuestra gente.

El gobierno nacional de Gustavo Petro ha demostrado con hechos que no cree en las regiones productivas, que desconfía del sector privado, que desprecia las instituciones locales y que impone una visión centralista, ideologizada y desconectada de la realidad.

Frente a ese panorama, Medellín y Antioquia no pueden quedarse calladas. Este territorio no se somete. Este territorio se defiende.

Cada ataque al sector productivo antioqueño, cada traba a la infraestructura, cada intento de manipular la opinión pública con discursos populistas debe ser respondido con firmeza desde todos los espacios institucionales. Desde el Concejo de Medellín no vamos a ceder ni un centímetro frente a un centralismo que busca doblegar la voluntad de nuestras comunidades.

¿Dónde está la autoridad del Estado?

Los paisas representamos trabajo, disciplina, libertad y resultados. Medellín es sinónimo de transformación, innovación y progreso. Este proyecto de nación alternativa, libre y eficiente que hemos construido desde los territorios no puede ser destruido por una agenda ideológica que promueve la división, el asistencialismo sin responsabilidad y la improvisación.

La historia nos exige unidad. Unidad de Antioquia. Unidad por Medellín. Unidad frente al intento del gobierno nacional de Petro por centralizar el poder, debilitar la democracia local e imponer un modelo económico fracasado.

No se trata solo de resistir, sino de construir. Construir una alternativa nacional desde los territorios. Desde Medellín, desde Antioquia, desde las regiones que aún creen en la productividad, en la institucionalidad y en el mérito.

Debemos alzar la voz con contundencia para que en 2026 Colombia tenga un nuevo rumbo.

Esta es una lucha que va más allá de partidos y colores: es la defensa de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestra capacidad para decidir nuestro propio destino. Antioquia y Medellín no pueden permitir que se sigan tomando decisiones en Bogotá que destruyen lo que aquí hemos construido con tanto esfuerzo.

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Alerta Colombia. No es momento de tibiezas. Es momento de carácter. Y desde la presidencia del Concejo de Medellín se seguirá denunciando cada abuso del gobierno nacional, cada intento de acallar a las regiones, cada ataque a la autonomía territorial.

Colombia necesita una nueva mayoría. Una mayoría que crea en el desarrollo con libertad, en la justicia con legalidad, en la equidad sin populismo.

Esa mayoría debe empezar a construirse desde ya, con Antioquia como columna vertebral. Medellín no será cómplice del retroceso. Antioquia no será espectadora del caos. Este territorio se une, se defiende y se prepara para liderar el cambio en 2026.

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26 mayo, 2025 0 comentario
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Columna opinión - Sebastián López, paz total de petro
Política

La Paz Total de Petro: promesas rotas y más violencia

by sebastian 26 mayo, 2025
escrito por sebastian

El ELN ha aprovechado los diálogos para rearmarse y expandir su control territorial

Por Sebastián López – Presidente del Concejo de Medellín

Cuando Gustavo Petro era candidato presidencial, aseguró que en tan solo tres meses acabaría la guerra con el ELN. Una promesa populista, simplista e irresponsable, que hoy, casi dos años después de su llegada al poder, ha quedado en evidencia como una mentira más de su campaña. La tan anunciada “Paz Total” no solo es un fracaso, sino que ha agravado la situación de orden público en muchas regiones del país.

El país no necesita promesas vacías. Necesita resultados. Y los resultados del gobierno Petro son alarmantes:

  • Según la Fundación Paz & Reconciliación (PARES), los grupos armados ilegales crecieron de 28 a más de 35 estructuras activas entre 2022 y 2024.
  • El ELN ha aprovechado los diálogos para rearmarse y expandir su control territorial, especialmente en Arauca, Nariño y el Chocó.
  • De acuerdo con Indepaz, entre 2023 y lo que va de 2025, se han registrado más de 200 masacres, la mayoría en territorios con presencia activa de grupos armados.
  • En Medellín, si bien hemos contenido ciertos brotes de violencia, la amenaza de expansión de estas estructuras criminales es real, mientras desde la Presidencia se juega a negociar con quienes siguen secuestrando, extorsionando y asesinando colombianos.

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  • Más del 70% de los municipios del país están en riesgo por la presencia de grupos armados ilegales, según la Defensoría del Pueblo.
  • En el primer trimestre de 2025, se registraron 817 conflictos sociales, un aumento del 9% frente al mismo periodo del año anterior.
  • En la región del Catatumbo, entre enero y marzo de 2025, se reportaron más de 61,000 personas desplazadas, 16,615 confinadas, y 98 homicidios, evidenciando una grave crisis humanitaria.
  • En 2024, se documentaron 727 agresiones contra defensores de derechos humanos, incluyendo 157 asesinatos, lo que refleja un entorno cada vez más hostil para quienes luchan por la justicia y la equidad en Colombia.

Es inadmisible que desde el Gobierno Nacional se premie a los violentos con curules, subsidios y garantías, mientras las víctimas siguen esperando justicia. El diálogo sin condiciones se ha convertido en una autopista para la impunidad. ¿Qué mensaje le está enviando el presidente Petro a los soldados y policías que arriesgan la vida por protegernos? ¿Qué mensaje le manda a los jóvenes que creen en el trabajo honesto y en el Estado de Derecho?

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En vez de fortalecer la seguridad y la justicia, el gobierno prefiere sentarse con los victimarios, debilitando la institucionalidad y dejando a los territorios a merced de los violentos. La “Paz Total” ha sido, en la práctica, una guerra sin control disfrazada de proceso de paz.

Desde el Concejo de Medellín alzamos la voz: no aceptamos la normalización del crimen. Seguiremos exigiendo respeto por las víctimas, respaldo a nuestras Fuerzas Militares y una política de seguridad seria, con autoridad, sin tibiezas ni favores a los violentos.

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Colombia merece un liderazgo que gobierne con firmeza, que no negocie con terroristas como si fueran interlocutores legítimos del pueblo. La paz verdadera se construye con justicia, con seguridad y con verdad. No con falsas promesas de campaña.

26 mayo, 2025 0 comentario
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Sebastián López Valencia, Concejal de Medellín

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